DEL 1

—Nos casamos en octubre. Llevamos 3 años juntos y por fin ha encontrado el valor para pedírmelo.

Elena Valdés sintió que el aire desaparecía de la oficina.

El hombre de aquella fotografía era Javier Montalbán.

Su marido desde hacía 7 años.

Read more
00:00
00:00
00:36

Elena tenía 34 años y había aceptado aquel puesto después de meses dudando si abandonar la empresa donde había trabajado casi una década. Javier había sido quien más la había animado.

—Necesitas un cambio —le repetía—. Haz algo por ti.

Ahora comprendía que quizá él también necesitaba que ella estuviera ocupada en otra parte.

Intentó mantener el rostro inmóvil.

—¿Cómo se llama? —preguntó.

—Javier.

Claudia Serrano sonrió con una felicidad tan limpia que Elena sintió rabia y compasión al mismo tiempo.

La foto había sido tomada en San Sebastián. Elena reconoció el paseo de La Concha, la chaqueta gris de Javier y hasta el reloj que ella le había regalado por su 35 cumpleaños.

Pero Elena jamás había estado allí con él.

Javier le había dicho que aquel fin de semana viajaba a Bilbao para reunirse con clientes.

—Trabaja en inversiones —continuó Claudia—. Vive prácticamente para su trabajo. A veces desaparece durante días por reuniones, pero conmigo es increíble. Estamos buscando piso por Chamberí.

Elena clavó la mirada en el anillo.

—¿Él nunca ha estado casado?

Claudia soltó una risa.

—No. Dice que tuvo una relación complicada hace muchísimo tiempo, pero nada serio.

Elena apretó los dedos bajo la mesa.

—Qué suerte.

—¿Y tú? ¿Tienes pareja?

—Estoy casada.

—¿Desde hace mucho?

—7 años.

Claudia abrió los ojos.

—Eso sí que es una vida entera.

Elena sonrió apenas.

—Depende de cuánto conozcas realmente a la persona que duerme a tu lado.

Claudia no entendió la frase.

Durante las horas siguientes, Elena fingió revisar informes mientras reconstruía mentalmente los últimos 3 años: las cenas de trabajo, los congresos improvisados, los sábados en que Javier decía tener reuniones con socios extranjeros, las llamadas que atendía en la terraza y aquellos viajes en los que nunca quería que ella lo acompañara.

A las 13:18 recibió un mensaje.

“¿Qué tal el estreno, preciosa?”

Elena miró la pantalla durante unos segundos.

“Interesante.”

Javier respondió con un corazón.

Después añadió:

“Hoy llegaré tarde. Cena con unos clientes de Valencia.”

Elena no contestó.

A las 18:30, Claudia se levantó nerviosa, se retocó el pelo y guardó el portátil.

—Javier viene a recogerme. Vamos a ver otro piso.

Elena esperó 5 minutos antes de bajar.

Desde el vestíbulo vio un Audi negro detenerse frente al edificio.

Javier salió del coche.

La misma mañana había preparado café para Elena y la había besado en la cocina.

Ahora abrió los brazos para recibir a Claudia.

Ella corrió hacia él.

Javier la besó.

No fue un saludo dudoso.

Fue el beso de un hombre que conocía perfectamente aquella boca.

Elena sintió que algo se quebraba dentro de ella, pero no lloró.

Sacó el móvil.

Tomó 3 fotografías.

Después vio cómo Claudia entraba en el coche y cómo Javier le acariciaba la mano antes de arrancar.

Elena guardó el teléfono.

En aquel instante entendió que enfrentarse a él solo le serviría para escuchar nuevas mentiras.

Así que decidió hacer algo mucho más difícil.

Durante los días siguientes iba a sonreír, trabajar y dormir junto a Javier como si no supiera nada.

Porque si aquel hombre había construido 2 vidas durante 3 años, Elena quería saber con qué dinero las había pagado.

Y lo que encontró 48 horas después hizo que la infidelidad dejara de ser el peor problema de su matrimonio.

PARTE 2

Elena revisó únicamente la documentación bancaria a la que tenía acceso como cotitular.

Encontró transferencias repetidas a una cuenta vinculada a Claudia: 9.800 euros, 12.400, 7.500, 15.000.

En 14 meses sumaban más de 110.000 euros.

Después apareció un pago de 75.000 euros a una promotora inmobiliaria de Madrid.

Al día siguiente, Claudia comentó emocionada:

—Ya hemos reservado el piso. Javier dice que será nuestro hogar después de la boda.

Elena sintió un escalofrío.

Esa misma tarde Claudia le pidió ayuda con una presentación.

En la portada aparecía una empresa desconocida: Montalbán Capital Partners.

Javier figuraba como administrador.

Claudia tenía un 25 %.

El archivo anunciaba una ronda privada de inversión que se presentaría el viernes en un hotel del Paseo de la Castellana.

Elena fotografió únicamente las páginas que Claudia le había pedido revisar y llamó a Marta, una antigua compañera de universidad especializada en derecho patrimonial.

—No le enfrentes todavía —le aconsejó—. Conserva solo documentos obtenidos legítimamente y deja que cualquier investigación adicional la hagan profesionales.

El viernes por la mañana, Claudia llegó con un vestido nuevo.

—Esta noche Javier va a presentarme oficialmente como socia y prometida.

Elena levantó la vista.

—¿Delante de los inversores?

—De todos.